Argentina compra divisas en masa ante un posible triunfo kirchnerista

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«No tenemos dólares ni euros. Nos han repuesto dos veces pero –pese a las restricciones– lo compran todo. Ahora, hasta los reales». A las cinco y media de la tarde, en la casa de cambio de la Avenida Quintana, están secos de divisas. La gente busca el refugio en cualquier moneda, que no sea la suya, ante una más que probable victoria de Alberto y Cristina Fernández (Frente de Todos), en las elecciones del domingo. El real brasileño se ha convertido en el tercer valor de referencia, algo casi insólito en esta Argentina de desesperanza.

La cajera habla en voz baja y reconoce el nerviosismo de la gente. El candidato al que todas las encuestas colocan como presidente electo la misma noche del domingo, provoca terror entre los que tienen sus ahorros en «billetes verdes». Dicho de otro modo, entre los que tienen dinero. Fernández, además, tuvo una frase desafortunada en los últimos días: «Se respetaran los depósitos en dólares» porque «son propiedad privada» de los argentinos. El efecto fue el contrario al que se quería producir.

Los argentinos tienen memoria y no olvidan las palabras del ex presidente, Eduardo Duhalde, tras el crack del 2001, cuando dijo «el que depositó dólares recibirá dólares» o aquellas aún más lejanas del ex ministro de Economía Lorenzo Sigaut, en 1981, cuando proclamó «el que apuesta al dólar pierde». En ambos casos, en un abrir y cerrar de ojos, a la gente le metieron la mano en el bolsillo y se los dejaron vacíos.

La desconfianza en la moneda es histórica, como lo es en sus gobernantes. En lo que va de año, la depreciación del peso llegó al 53 por ciento y como consecuencia, la inflación comenzó su escalada hasta alcanzar el 45 por ciento y a fin de año podría superar el 50. Eso, se traduce en goteo de importaciones y precios para estos productos inalcanzables. El pánico a que se repita la historia explica la compra desbocada de divisas y la aparición, una vez más, de diferentes valores del dólar. El oficial y «el blue», eufemismo para hablar del negro, convivían prácticamente de la mano hasta después de las primarias de agosto, que ganaron «los Fernández», con una diferencia de 17 puntos. Interpretadas como una primera vuelta, la maquina de resucitar el fantasma de otro descalabro o la virtual incautación de los depósitos, se puso en marcha. Y la brecha, ahora, entre uno y otro para la compra, ayer mismo era de 59,95 y 66,75 para la compra. Para el «mayorista», los dígitos iluminados en la tabla son 59,75.

Las medidas que limitan la repatriación de divisas a las empresas y ponen un límite (alto, de 10.000 dólares) para la compra de divisas a particulares surtieron efecto para evitar la estampida de los fondos de las empresas. Pero la inminencia de las elecciones y los pronósticos terminaron con la escasa confianza que había entre la gente y son pocos los que no han puesto a buen reacaudo sus ahorros. Unos en los escondites domésticos (doble bolsa de basura, tablita en el suelo, caja empotrada detrás de un cuadro, dobladillos de cortinas etc). Otros, lo hacen en mochilas, calcetines o ropa interior antes de abordar el barco (buquebus) hacia Uruguay donde los bancos les esperan con las puertas abiertas. Los clásicos prefieren las cajas blindadas de los bancos de Buenos Aires donde, para conseguir una, hay que ponerse a la cola. Y ésta no avanza mucho que digamos.

Marta (prefiere mantener el anonimato) aguantó hasta ahora con sus dólares en la cuenta corriente, «por patriotismo, porque el problema somos nosotros, los causantes de la profecía auto cumplida». Desoyó las advertencias de sus asesores y amigos pero ayer resignada, reconocía, «si no hay segunda vuelta, el lunes lo saco todo».

El regreso del kirchnerismo, bajo la figura presidencial de Alberto Fernández, hace recordar la idea de su candidata a vicepresidente de «inspeccionar» las cajas de seguridad de los bancos. El Gobierno de Kirchner lo intentó y buscó la complicidad en el cuerpo de escribanos (notarios) pero estos se negaron. «Alberto puede hacer muchas cosas pero jamás llegar tan lejos», observa la señora que en eso, «sólo en eso, le doy un voto de confianza». Alejandra (nadie ofrece su apellido), empresaria que está «zafando» bastante bien en medio de tantas turbulencias, apostilla, «incautar las cajas de seguridad de los bancos sería reconocer que queremos ser Cuba y Venezuela».

Al dólar, ese eterno objeto de deseo, se puede llegar por diferentes atajos. El «blue» tiene sus fans en la gente corriente pero el «contado con liqui» o «contado con liquidación», es el rey de los que se mueven con soltura en el mundo global de las finanzas. Se trata de comprar en Argentina acciones o bonos en pesos que coticen en el mercado internacional y venderlos, con preferencia en Wall Street.

El ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, el hombre al que le faltó tiempo para salir en el 2001 de la ley de convertibilidad (un peso valía lo mismo que un dólar) con la propuesta de una canasta de monedas, opinó sobre el escenario actual y sobre su ex compañero de partido que hoy se presenta como un peronista genuino. «Me desilusiona mucho haber visto a Alberto (Fernández) emocionarse con los elogios de Cristina (Kirchner), mientras ella vociferaba que trabajaría para que nunca más volviera a gobernar la argentina el neoliberalismo. Se enroló sin complejos en el Foro de San Pablo y el Bolivarianismo Chavista. !Qué error de Alberto Fernández decir que él y Cristina son lo mismo!».

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