Así es la dura rehabilitación de Marco Asensio: cinta acuática motorizada, máquina antigravedad y 8 horas de trabajo diario

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Pasados 163 días de la importante lesión sufrida en pretemporada, Marco Asensio ha estrenado el 2020 con buenas noticias. El balear, aunque sea solo con la pierna derecha, toca balón. Es el último y esperanzador avance del lento y complejo proceso de recuperación de la rotura del ligamento cruzado anterior y del menisco externo de su rodilla izquierda, ocurrida durante el amistoso ante el Arsenal el 23 de julio del ya pasado año, durante la gira americana del Madrid.

El 7 de agosto, dos semanas después de aquella fatalidad, Asensio pasó por las sabias manos de Manuel Leyes, una eminencia mundial de la traumatología. Al mes daba sus primeros pasos, ayudado con muletas. Ponía así fin a cuatro semanas de pierna inmovilizada, la fase más cruel de esta dura lesión, en la que se llega a perder alrededor de un treinta por ciento de la fuerza muscular del cuádriceps de la pierna lastimada. Piscina y gimnasio son, desde entonces, los habituales centros de trabajo del talento balear, que camina despacio, pero firme, hacia la primavera, la fecha más probable de su regreso, justo cuando el Madrid se esté jugando la Liga, la Champions y la Copa, en caso de haber llegado a la final: «Es muy complicado que pueda estar en la eliminatoria contra el City (ida 26 de febrero; vuelta 17 de marzo)», explican desde el club, donde apelan al sentido común y al respeto de los tiempos que establece la medicina para una lesión tan severa, con el ingrediente de complicación de tener roto no solo el ligamento cruzado anterior, sino también el menisco.

8 horas de trabajo diario
Y es que a pesar de la lógica ilusión por regresar cuanto antes, Asensio, el cuerpo técnico y el cuerpo médico del Real Madrid son conscientes de que cualquier mínimo mal paso puede echar por tierra el trabajo de tantos meses. Las lesiones de ligamento cruzado son las más traicioneras en el mundo del fútbol, y del deporte, y son más de una, de dos y de tres promesas, y también estrellas, las que se han quedado por el camino por culpa de ella. El propio Real Madrid lo vivió en su carnes con Jesé en 2014, cuando el canario vivía el mejor momento de su incipiente carrera. Una fea entrada de Kolasinac en partido de Champions contra el Schalke le provocó la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha. Desde entonces, pasó a ser de un futurible Balón de Oro a un jugador de clase media. De ahí el mimo absoluto hacia cualquier mínimo detalle en el proceso de recuperación de Asensio. Y Marco va de la mano en ese barco.

El mallorquín trabaja entre seis y ocho horas diarias dentro y fuera de Valdebebas. No se ha tomado ni un solo día libre desde que su rodilla izquierda hiciera «crack». Ni siquiera en Navidad, donde estuvo junto a su pareja, su hermano Igor y varios amigos en Punta Cana, ha hecho un tachón. Allí, en pleno Caribe, también ha continuado con su meticuloso proceso de recuperación en el que el agua está siendo fundamental. Durante los primeros dos meses de trabajo, predominaron los ejercicios de propiocepción y Asensio utilizó con asiduidad la bicicleta estática dentro de la piscina. Con ello minimizaba el impacto sobre su rodilla a la vez que fortalecía masa muscular y restauraba movilidad y agilidad en la zona lesionada. Superada esa primera fase, comenzó a caminar sobre llano, en Valdebebas, a la vez que ya trabajaba con cintas elásticas y pesas.

Correr contra el agua
Llegado diciembre, Asensio sumó a su trabajo la carrera sobre cinta en una máquina antigravedad, que evita las sobrecargas, el dolor muscular y no fuerza las articulaciones. Ahora continúa corriendo sobre cinta, pero también lo hace sobre una «Aquatread», una cinta de correr acuática motorizada que acentúa los beneficios de la máquina «Alter-G», ya que además de disminuir el peso de tu propio cuerpo en el tanto por ciento que se considere oportuno, se trabaja contra la resistencia del agua logrando mayor fuerza muscular. Se trata de una de las máquinas más vanguardistas en recuperación de lesiones de las extremidades inferiores y pueden costar hasta 20.000 euros.

Su último avance es golpear el balón, a baja intensidad, con la derecha. Aún no lo hace con la izquierda, la operada, pero el hecho de volver a sentir el tacto del cuero aumenta el optimismo de Asensio, que desde el primer día se ha tomado esta lesión con un reto para ser mejor futbolista: «Dejamos atrás el 2019, un año difícil y diferente. Salgo de este año con muchas enseñanzas aprendidas y con más fuerza que nunca para afrontar el 2020», escribió en sus redes sociales horas antes de las uvas.

Este año que acaba de entrar no solo tiene como aliciente volver a vestirse de blanco en partido oficial. La Eurocopa comienza en seis meses y Luis Enrique le piensa esperar hasta el último momento. Asensio no quiere presionarse con este asunto, pero no esconde su deseo de poder estar con España este próximo verano. Antes, en primavera, le espera el Real Madrid.

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