EE.UU. dice tener pruebas de que el petrolero iraní liberado en Gibraltar descargó en Siria

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El gobierno de Estados Unidos asegura que dispone de pruebas de que el petrolero iraní al que las autoridades británicas tuvieron detenido en Gibraltar durante seis semanas vendió su cargamento de 2,1 millones de barriles de crudo a Siria, violando las sanciones internacionales por los abusos del régimen de Bashar el Assad. Según denuncia ahora la diplomacia norteamericana, tanto Reino Unido como el resto de la Unión Europea dieron por buenas las promesas del régimen iraní a pesar de que EE.UU. les advirtió previamente de que eran falsas.

«Hemos comprobado cómo el régimen iraní ha incumplido las promesas efectuadas a la UE de que no transportaría ese crudo al régimen homicida de El Assad. Queda claro que el régimen iraní ha roto su promesa y ha decidido seguir dando fuelle a la barbarie del régimen de El Assad en contra de su propia población, que se enfrenta a violencia, muerte y destrucción. La actual campaña del régimen contra la provincia de Idlib es prueba de ello», dijo Morgan Ortagus, la portavoz del departamento de Estado, en una conferencia de prensa en Washington.

El gobierno de EE.UU. intentó en el último momento que las autoridades de Gibraltar le permitieran asumir la tutela del barco para impedir que el cargamento llegara a Siria. Después de que el petrolero quedara libre, altos funcionarios norteamericanos llegaron a contactar por correo electrónico con el capitán del barco, el indio Akhilesh Kumar, para ofrecerle una recompensa si les entregaba su cargamento. Este se negó y fue incluido posteriormente en una lista oficial de sancionados por EE.UU. por colaboración con grupos terroristas.

Desconexión para no ser localizado por radares
El 6 de septiembre, la empresa norteamericana de observación por satélite Maxar Technologies Inc. avistó al barco junto al puerto de Tartús, una localidad costera de Siria en la que además Rusia cuenta con una base naval. Tras ser liberado por las autoridades de Gibraltar el 16 de agosto, el barco cruzó el Estrecho con destino a Chipre y una vez allí desconectó su transpondedor para no ser localizado por los radares. En ese tránsito, el buque cambió su nombre de Grace I por el de Adrian Darya I.

El gobierno de Iran mantiene ahora que por aquel entonces vendió el carguero a una empresa privada y que ya no es responsable de lo que haya hecho esta con el cargamento. EE.UU. cree que esas explicaciones son ridículas. Según afirma Ortagus, la portavoz de la diplomacia norteamericana: «Lo importante es que nuestros aliados en el resto del mundo y en la comunidad internacional se den cuenta de que han sido engañados de nuevo por el régimen iraní y que un cargamento de crudo ha sido enviado ilícitamente al régimen sirio».

El año pasado, Donald Trump retiró a EE.UU. unilateralmente del acuerdo de desnuclearización con Irán, y reanudó una serie de duras sanciones para asfixiar económicamente al régimen islámico. En principio el resto de potencias, incluido Reino Unido, siguen siendo parte firmante de ese acuerdo por el cual Teherán se ha comprometido a no emplear energía nuclear para fines militares. En meses recientes, sin embargo, Irán ha acelerado en el enriquecimiento de uranio de alta pureza, en un desafío a EE.UU. y el resto de la comunidad internacional.

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