El ministro de Exteriores de Francia reprende al embajador chino por emitir bulos

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Francia intenta «diluir» su «descontento» muy diplomático ante la desinformación y propaganda anti francesa, anti europea, anti EE. UU. y anti occidental que ha estado difundiendo el embajador de China en París.

Siguiendo instrucciones del presidente Emmanuel Macron, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Yves Le Drian, ha expresado al embajador chino, Lu Shaye, su «descontento» y «desaprobación» por las «tribunas», comentarios e informaciones difundidas anónimamente desde páginas web y redes sociales próximas a la representación oficial de China en París.

Emmanuel Macron delegó en Le Drian la ingrata tarea de quejarse oficialmente del comportamiento diplomático chino. Le Drian delegó tan ingrata tarea en el secretario general del Quai d’Orsay, François Delattre, que se limitó a «convocar» al embajador chino telefónicamente, diluyendo la irritación francesa en una llevadera «queja telefónica».

El presidente francés y su ministro de Asuntos Exteriores han deseado «hacer saber» su «disgusto», sin llegar a provocar una respuesta temible por parte del gobierno chino.

El proyecto de puente de Macron
A finales del mes de marzo pasado, Emmanuel Macron presentó como un triunfo personal su acuerdo con el presidente chino, Xi Jinping, lanzando un llamamiento a la convocatoria de una reunión extraordinaria del G-20. El presidente francés intenta ser algo así como un «puente» entre Pekín, Washington y la Unión Europea (UE).

Jean-Yves Le Drian, por su parte, afirma tener unas relaciones personales muy cordiales con su homólogo chino, Wang Yi, invitándolo a su residencia personal en la Bretaña francesa.

El embajador chino en París, Lu Shaye, parece insensible a esa orquestación de buenas intenciones diplomáticas, al más alto nivel del Estado.

Desde hace semana, el embajador chino en Francia publica en la web y redes sociales que están bajo su control personal numerosos comentarios e «informaciones» que Francia considera como injuriosa desinformación pura, mentiras de la más baja estofa: historias falsas de ancianos abandonados en los hospitales, mal funcionamiento de todo tipo de servicios, «campañas» contra las relaciones de China con la Organización Mundial de la Salud (OMS), pullas contra el funcionamiento de la sanidad nacional y europea.

Francia considera que ese comportamiento coquetea con la desinformación de Estado. Pero prefiere responder con paños calientes, evitando una respuesta «brutal», suspirando en silencio por la llegada de unas mascarillas sanitarias que siguen tardando en llegar.

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