El Real Mallorca vuelve a estar entre los grandes

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Por una vez, ayer en Son Moix todos los tópicos del fútbol fueron verdad. El Real Mallorca regresó a la Primera División, seis años después, tras imponerse al Deportivo por 3-0 en una noche mágica, con una remontada épica, después de haber perdido 2-0 en el partido de ida. Podríamos decir también que lo ocurrido este domingo en Palma fue un sueño hecho realidad, tanto gracias al planteamiento valiente del entrenador local, Vicente Moreno, como al juego brillante y perfectamente reconocible del conjunto bermellón.

Podríamos añadir que desde el inicio y hasta el pitido final, el equipo isleño contó con el apoyo incansable de la afición, que se lo merecía todo y que fue el jugador «número 12». En cuanto a los tres goles del Mallorca, sirvieron para reivindicar, una vez más, a Ante Budimir, Salva Sevilla y Abdón Prats. Además, una mano milagrosa de Manolo Reina a tiro de Quique, cuando el marcador era aún de 2 a 0, evitó que el Dépor acortase distancias y que los gallegos pasasen a tener ya casi los dos pies en Primera División. Y ya en la última jugada del partido, el balón cabeceado por Pablo Marí no quiso entrar en la portería de Reina, quizás en un acto de justicia poética por la gran temporada previa que había hecho el conjunto que dirige Moreno. O tal vez porque el fútbol es así, seguramente el tópico más cierto de todos en el mundo del balompié.

Desde que el Mallorca descendió de Primera a Segunda en la temporada 2012-1013, tras 16 años consecutivos en la élite, habían sido muchos más los momentos amargos que los instantes dulces. De hecho, en las cuatro siguientes campañas nunca llegó a estar en disposición de jugar el playoff de ascenso, mientras que sí fue habitual verle ocupando las últimas plazas en la Liga 123, incluso como colista. A lo largo de ese cuatrienio negro llegó a haber, pese a todo, un momento concreto en el que renacieron la esperanza y la ilusión. Fue en enero de 2016, cuando un grupo inversor norteamericano liderado por Robert Sarver, Andy Kohlberg y Steve Nash pasó a ser el accionista mayoritario del Mallorca, con Maheta Molango como nuevo consejero delegado. La llegada de Sarver no sólo supuso una gran inyección anímica para los socios y los aficionados, sino también y sobre todo una gran inyección económica para las depauperadas arcas del club.

La travesía del desierto
Sin embargo, tanto había ido el cántaro a la fuente en los años previos, que en la temporada 2016-2017 el equipo acabó bajando finalmente a Segunda B, apenas unos meses después de haber celebrado con más tristeza que alegría su centenario. Poco o nada quedaba ya de aquel equipo bermellón admirado y querido durante años por distintas aficiones de toda España. Poco o nada quedaba ya de aquel conjunto que había logrado, entre otros hitos, la disputa de una final de la Recopa de Europa, dos participaciones en la Champions League y la consecución de una Copa del Rey, de la mano de entrenadores como Héctor Cúper, Luis Aragonés o Gregorio Manzano.

Por primera vez en casi cuatro décadas, el Mallorca había dejado de formar parte del fútbol profesional. Pese a ello, afortunadamente Sarver no se marchó y decidió además seguir confiando en Molango. El consejero delegado tomó entonces una decisión que con el tiempo se acabaría demostrando totalmente acertada y decisiva para el futuro del club, el fichaje del valenciano Vicente Moreno como nuevo entrenador. Dos años antes, Moreno había estado a punto de conducir al Nàstic a Primera. Su reto iba a ser ahora devolver al Mallorca lo antes posible al fútbol profesional. Y lo consiguió al primer intento. En la campaña 2017-2018 el Mallorca acabó la temporada como líder del Grupo 3 de Segunda B y consiguió ascender tras superar al Mirandés en el play-off jugado hace un año.

Ya de nuevo en la Liga 123, Moreno mantuvo al inicio de esta pasada temporada el mismo bloque de jugadores que tan buenos resultados le había dado, con fijos como Manolo Reina, Antonio Raíllo, Fran Gámez, Salva Sevilla o Lago Junior. Había habido algunas incorporaciones en agosto y hubo otras más en el mercado de invierno, para reforzar sobre todo la línea de ataque, pero ese bloque originario siguió siendo esencial para el entrenador del Mallorca. El equipo empezó bien la temporada y nunca llegó a bajar del décimo lugar, manteniéndose casi siempre en las proximidades o dentro de la zona de play-off. Moreno había conseguido desde el principio imprimir un sello propio y reconocible en el juego del Mallorca, con jugadores sólidos en defensa, desbordantes por las bandas, solventes en el centro del campo y muy peligrosos en ataque.

De memoria
Las jornadas iban pasando, el Mallorca practicaba un fútbol vistoso y atractivo, y poco a poco se iba consolidando como una de las grandes revelaciones de la Liga 123. Aun así, no llegaba a estar en las quinielas de equipos favoritos para un posible ascenso, quizás porque la solidez que mostraba en Son Moix bajaba algo cuando jugaba fuera. En cualquier caso, el objetivo marcado desde el inicio de la campaña era mantener la categoría, y además Moreno insistía, con convicción, en que había que ir «partido a partido», otro tópico futbolístico en este caso también cierto. Tras acabar la temporada en quinto lugar, el Mallorca obtuvo la recompensa de poder jugar el play-off. Ahora puede decirse que, en cierta forma, el equipo isleño había sido una especie de «tapado», que no mostró todo su potencial hasta hace unas semanas. El primer rival para el posible ascenso fue el Albacete, al que venció 2 a 0 en el partido de ida y con el que cayó 1 a 0 en el Carlos Belmonte. Y luego vino ya el Deportivo de Pep Lluís Martí.

Después de la jornada histórica vivida ayer, puede afirmarse que una gran parte del secreto del ascenso ha estado no sólo en el excelente trabajo de Moreno, siempre concienzudo y discreto, sino también en un vestuario muy unido durante toda la temporada, con todos los jugadores muy implicados, con independencia de que fueran titulares o suplentes. Si el equipo bermellón no hubiera ascendido ahora, muy posiblemente gran parte del bloque actual no habría seguido durante la próxima temporada en el club. Lo ocurrido ahora ha sido el mejor y más justo colofón a todo el trabajo desarrollado durante muchos meses.

Por vez primera en muchos años, los aficionados del Mallorca han sido ahora capaces de recitar de memoria una alineación habitual de su equipo, sobre todo en el último tramo de la temporada. Manolo Reina en la portería, Antonio Raíllo y Martin Valjent como centrales, Estupiñán y Joan Sastre por las bandas, Salva Sevilla, Dani Rodríguez y Pedraza en el centro del campo, y Ariday Cabrera, Lago Junior y Ante Budimir en ataque. Otros jugadores que fueron también decisivos en distintos momentos del campeonato o que lo han sido ahora son el portero Miquel Parera, el central Xisco Campos, los laterales Fran Gámez y Salva Ruiz, los centrocampistas Baba y Leo Suárez, o los delanteros Àlex López y Abdón Prats. El resto de jugadores de la plantilla, aun habiendo disputado pocos minutos, fueron igualmente importantes cuando saltaron al césped.

Un último dato a recordar hoy, pero ya sólo como mera curiosidad, podría ser que el primer partido de esta pasada temporada lo había jugado el Mallorca contra el Osasuna, imponiéndose el equipo balear al conjunto navarro por 1-0 en Son Moix, mientras que el último encuentro antes del play-off lo jugó el Mallorca también en casa, en ese caso contra el Granada, siendo 1-1 el resultado final. Osasuna y Granada fueron, como es sabido, los dos equipos que acabarían ascendiendo de forma directa. Finalmente, el Real Mallorca se reencontrará de nuevo con ambos el próximo año, pero esta vez ya en Primera División. Nunca es tarde si la dicha es buena.

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