El virus del sarampión destruye el sistema inmune

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Dos investigaciones independientes, que se publican hoy en «Science Immunology» y «Science», alertan sobre el riesgo desconocido que puede tener no vacunar a los niños sobre el sarampión. Los estudios, realizados sobre información obtenida del sistema inmune de 77 niños no vacunados, antes y después de la infección por sarampión, han revelado que la infección puede dañar la inmunidad contra virus y bacterias a largo plazo, creando un tipo de ‘amnesia inmune’ que deja a las personas más vulnerables ante futuras infecciones por otros patógenos, casi igual de indefensas como lo está un recién nacido.

A raíz de estos datos, los científicos subrayan una vez más la necesidad de una vacunación generalizada, que puede no solo prevenir el sarampión, sino también evitar el debilitamiento de la ‘inmunidad colectiva’ ante otros tipos de patógenos, como virus o bacterias.

El virus que causa el sarampión es uno de los más contagiosos que existe. Antes de la introducción de la vacuna contra el sarampión, casi todos los niños padecían esta enfermedad. La vacunación ha ayudado a reducir en un 80% los casos de sarampión entre 2.000 y 2.017, salvando aproximadamente 21,1 millones de vidas.

Sin embargo, debido a una combinación entre las infundadas campañas de los grupos antivacunas, la posición de algunas comunidades religiosas partidarias de no inmunizar a sus hijos y un acceso limitado a la vacuna, el sarampión continúa afectando a más de 7 millones de personas anualmente en todo el mundo, causando más de 100.000 muertes. De hecho, se calcula que la reducción en el número de personas vacunadas, por el motivo que sea, ha llevado a un aumento de casi 300% en las infecciones de sarampión desde 2018 y en países donde hay acceso a las vacunas, como EE.UU. o Alemania, se están produciendo brotes epidémicos en poblaciones determinadas.

El virus es mucho más dañino de lo que pensamos, lo que significa que la vacuna es mucho más valiosa

Para ayudar a estimar el impacto de la vacunación, un grupo de investigadores han analizado si el sarampión puede realmente facilitar una supresión de la respuesta inmune, y si esta puede mantenerse durante meses o años incluso después de la desaparición de los síntomas visibles, como la característica erupción. Esta hipótesis ya ha sido respaldada por algunos estudios previos, incluida la evidencia que asocia el sarampión con hasta el 50% de las muertes infantiles por enfermedades infecciosas. No obstante, se desconoce exactamente cómo se desarrolla la supresión inmune post-sarampión en humanos.

El estudio que se publica hoy en «Science», que analizó las muestras de sangre de 77 niños no vacunados antes y después de un brote de sarampión en una comunidad holandesa, reveló que el virus borra la memoria inmune ante patógenos previos. De hecho, el sarampión eliminó entre el 11 y el 73% de los anticuerpos protectores de los niños, las proteínas de la sangre que ‘recuerdan’ virus previos y ayudan al cuerpo a evitar infecciones repetidas.

Sin estos anticuerpos, aseguran los autores de este trabajo, los niños pierden gran parte de sus defensas inmunes y se vuelven vulnerables a los virus que ya conocieron y derrotaron. Es decir, asegura el coautor del estudio y profesor del Instituto Médico Howard Hughes (EE.UU.), Stephen Elledge, «estos niños no están tan indefensos como los recién nacidos –que todavía no han sido vacunados-, pero casi». Y añade: «Hemos encontrado una evidencia realmente sólida de que el virus del sarampión, en realidad, está destruyendo el sistema inmunitario».

El descubrimiento es clave en una situación en la que muchas personas tienen sus dudas frente a las vacunas. El virus es mucho más dañino de lo que pensamos, lo que significa que la vacuna es mucho más valiosa», subraya Elledge.

Los otros anticuerpos de los niños parecían estar desapareciendo

El grupo de Elledge, gracias a su tecnología de detección de virus. VirScan, una herramienta que Elledge y sus colegas, puede identificar todos los virus que han infectado a un individuo, usando solo una gota de sangre. VirScan puede detectar anticuerpos contra el VIH, la gripe, el herpes y cientos de otros virus.

Sin embargo, les costó mucho detectar el del sarampión. En aquellas personas vacunadas hace décadas, la cantidad de anticuerpos contra el sarampión en la sangre puede ser demasiado baja para que VirScan pueda detectarla. Entonces, Elledge se asoció con Michael Mina, epidemióloga de la Universidad de Harvard, y Rik de Swart, del Centro Médico de la Universidad Erasmus (Holanda), para analizar muestras de niños recientemente infectados.

En 2013, el equipo de De Swart en Rotterdam había recogido muestras de sangre de niños no vacunados en una comunidad protestante ortodoxa en los Países Bajos, con el consentimiento de los padres de los niños. Más tarde, se produjo una epidemia de sarampión, y los investigadores regresaron para recoger otro conjunto de muestras de sangre. El tiempo promedio entre las recolecciones de muestras fue de 10 semanas.

Años después, Elledge analizó las muestras usando VirScan. Su equipo no tuvo problemas para ver los anticuerpos contra el sarampión, pero sí notaron algo peculiar. Los otros anticuerpos de los niños parecían estar desapareciendo.

Después de la infección por sarampión, la colección de anticuerpos que los niños habían acumulado durante su vida se redujo, a veces drásticamente. Dependiendo de si la infección fue leve o grave, los niños perdieron el 33 o el 40 por ciento de su colección total de anticuerpos. «Cuando llega el sarampión, los anticuerpos simplemente desaparecen».

Los monos perdieron, en promedio, del 40 al 60 por ciento de los anticuerpos que los protegen de otros patógenos

Los investigadores repitieron el experimento en cuatro monos, esta vez recogiendo muestras de sangre antes y hasta cinco meses después de la infección. Los resultados fueron aún más reveladores. Los monos perdieron, en promedio, del 40 al 60 por ciento de los anticuerpos que los protegen de otros patógenos.

En el estudio publicado en «Science Immunology», Velislava Petrova y sus colegas del Instituto Sangre (Reino Unido) secuenciaron los anticuerpos producidos por las células B, una de las células inmunes primarias capaces de reconocer un virus y desplegar ataques contra él, de este mismo grupo de 77 niños no vacunados.

Al comparar los datos de las células B de los niños, antes y después de la infección por sarampión, los investigadores identificaron dos indicaciones de supresión inmune del sarampión: la reposición incompleta del grupo de células B y la memoria inmune comprometida debido al agotamiento de los clones de células B. En estudios adicionales en animales, los científicos descubrieron que los hurones infectados con sarampión ya vacunados contra la gripe se volvieron menos inmunes al virus y experimentaron síntomas más graves tras la infección secundaria de la gripe.

Para Elledge, la conclusión final de estos trabajos actual es evidente: «Vacune a sus hijos».

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