En el balonmano noruego reinan ellas

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La selección española, instalada en la alegría porque juega hoy (12.30 horas, TDP) su tercera semifinal de un Mundial, medirá sus fuerzas, su entrega y su pasión con una Noruega que tiene en el balonmano su deporte estrella, y en sus jugadoras, sus principales estandartes y ejemplos. En Noruega son ellas el reclamo publicitario de las mejores marcas, las que protagonizan programas de entretenimiento de televisión, las que decoran las calles cuando se celebra algún torneo dentro o fuera del país, las que han llevado este deporte a otra dimensión. No es casualidad ni fruto de las políticas de igualdad –las selecciones de fútbol cobran lo mismo, por ejemplo–. Es el resultado de muchas alegrías sobre el 40×20, orgullo y guía para sus homólogos masculinos.

Son ellas las que marcan las mayores audiencias, las que llenan los pabellones y, sobre todo, las vitrinas. En Juegos Olímpicos: dos oros (Pekín 2008 y Londres 2012), dos platas (Seúl 88 y Barcelona 92) y dos bronces (Sídney 2000 y Río 2016). Tres veces campeonas del mundo (1999, 2011 y 2015) y superioridad absoluta en Europa, con siete oros, tres platas y un bronce.

Un espejo en el que se miran miles de niñas que eligen el balonmano como principal deporte. El número de licencias se asemeja al de España, en torno a unas 100.000, pero en un país de apenas cuatro millones de habitantes. Y mientras que en otros deportes los chicos suelen ser mayoría, en balonmano el 66% de las licencias son femeninas.

Con estos mimbres no es de extrañar que Noruega aspire a todos los podios en todos los torneos. Pero a esta selección que dirige Thorir Hergeirsson aún le duele la quinta plaza del Europeo de Francia 2018 y la plata mundial de Alemania 2017. Llegan con ganas de reivindicarse por enésima vez, y con una hoja de ruta de seis triunfos y una derrota.

«Es un equipo que penaliza muchísimo cualquier error con acciones de contragolpe muy rápidas, y crean mucho peligro en el pivote. Las conocemos bien y trataremos de llevar el partido a nuestro juego, quitándoles ese gen del gol rápido que tienen», aseguraba el seleccionador español, Carlos Viver. Son viejas conocidas que han dejado recuerdos muy amargos en el vestuario nacional: privaron del oro europeo en 2008 y 2014, dejaron sin bronce mundial en China 2009 y sin final en el de Brasil 2011. Han sido siete triunfos en 45 encuentros y a ellos se aferra esta España que quiere aprovechar la oportunidad que le brindó Montenegro de volver a codearse con la élite. Porque este grupo se lo merece, repiten tanto Viver como Silvia Navarro, capitana. Porque hay balonmano de sobra para sorprender a esta Noruega que tiene a Stine Bredal Oftedal (47 tantos) como máxima goleadora, a la rapidísima Camila Herrem en los contraataques o a cuarta mejor portera del torneo, Silje Solberg.

Por mucho que sigan el reconocimiento, los sueldos, las licencias y los títulos, en la pista son siete contra siete. Y a garra y calidad, pocas mejores que esta España ávida de volver a probar una medalla mundialista.

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