Francia en crisis: Macron no cede a los sindicatos pero hace concesiones

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Emmanuel Macron ha confirmado de manera solemne que la histórica reforma del sistema nacional de pensiones se llevará a cabo y será una realidad llamada a «transformar Francia», tras un largo proceso de «concertación» y discusión parlamentaria que todavía tardará muchos años antes de ser aplicada en su totalidad, definitivamente.

En su tradicional discurso de fin de año, el presidente de la República se ha comprometido personalmente ante la opinión pública nacional, cuando las huelgas y manifestaciones de protestas, que comenzaron el 5 de diciembre pasado, están llamadas a continuar los próximos días, semanas y meses.

El Gobierno de Macron ha hecho concesiones significativas que han dividido a los sindicatos y permitido mejorar el tráfico ferroviario y los transportes públicos, el núcleo duro de las huelgas y manifestaciones.

Pero esas concesiones no han permitido «enterrar» la crisis, confirmando una fragmentación excepcional del tejido social y laboral de Francia, dividido en numerosas “capillas” y sectores, con 42 regímenes de pensiones, más o menos privilegiadas, que Macron se propone suprimir y sustituir por un sistema único y universal.

Sin embargo, la opinión pública, los sindicatos y las distintas categorías sociales reaccionan de manera «caótica» a las concesiones gremiales del Gobierno «macroniano».

Policías, pilotos y personal navegante de las líneas aéreas, trabajadores de la Ópera de París, entre otros, han conseguido concesiones, total o parcialmente satisfactorias. Parte del personal de la Société nationale des chemins de fer français (Sociedad nacional de ferrocarriles, SNCF, equivalente a la RENFE española) y la Régie autonome des transports parisiens (RATP, Ente público de los transportes parisinos), han conseguido algunas concesiones que han contentado parcialmente a algunos sindicatos, irritando a otros.

Transportes
Ese rosario de concesiones parciales tiene una ventaja: trenes, metros y autobuses funcionan ligeramente mejor. Pero también tienen un inconveniente: irritan a otros sectores que aspiran a otro tipo de concesiones: enfermeras «liberales», abogados, contables, entre otras profesiones, han convocado su propia huelga, el viernes día 3. Por su parte, los sindicatos que piden la retirada «total» de la reforma han convocado una nueva jornada de huelga y manifestaciones el jueves día 9.

En su mensaje solemne a la nación, la noche de San Silvestre, Macron confirmó su «serena determinación» para consumar su histórica reforma, afirmando que su «ambición» es «transformar» Francia.

A corto plazo, las negociaciones iniciadas a mediados de diciembre, entre el gobierno, la patronal y los sindicatos, deben reanudarse el próximo martes, día 7. Y se espera que, finalmente, tras dos meses de chalaneos y concesiones, el gobierno presente el proyecto de Ley de la gran reforma a finales de este mes de enero, para ser discutido en la Asamblea Nacional y el Senado durante la próxima primavera.

El rosario de huelgas y manifestaciones que comenzaron el 5 de diciembre pasado no ha conseguido «paralizar» Francia. El tráfico ferroviario nacional está muy perturbado. Pero, mal que bien, los trenes funcionan, con muchos retrasos y problemas. Metro y autobuses funcionan regular, mal o muy mal, según los días, en París y otras capitales de provincias.

Las concesiones a varias profesiones han dividido el frente sindical. El núcleo duro de la resistencia sindical, sin embargo, sigue pidiendo la retirada «completa» del proyecto. En su mensaje de fin de año, Macron ha confirmado, con gravedad, que no habrá retirada de la reforma. El enfrentamiento se prolonga y quizá pueda durar semanas y meses.

Confirmando su «determinación», Macron espera salvar su credibilidad nacional e internacional. Ceder contra la fronda sindical hubiese hundido su mandato presidencial.

Comienza a evaluarse el costo nacional de la crisis.

Macron consiguió desactivar parcialmente el campo de minas de la crisis de los “chalecos amarillos”, a finales del 2018, haciendo concesiones presupuestaria por un montante de 22.000 millones de euros. Factura que pesa de manera significativa en la credibilidad de Francia en la zona euro.

¿Cuánto costarán las concesiones conocidas y por venir, destinadas a «salvar» la gran reforma del sistema nacional de pensiones?

Hundida la izquierda política tradicional, la izquierda sindical acusa a Macron de ser un presidente “autoritario”.

Mientras la derecha tradicional intenta “reconstruirse”, la extrema derecha de Marine Le Pen (que tiene muchos electores sindicalistas) espera ser la gran beneficiaria de la crisis en curso.

Por su parte, algunos analistas independientes, como Nicolas Baverez, estiman que Emmanuel Macron se ha convertido en un presidente «canelé»: «duro por fuera, cremoso por dentro». El «canelé» es un legendario bizcocho de la región de Burdeos: su «corteza» es «dura» (caramelizada), con un «interior» blando, cremoso. Calificando a Macron de “presidente canelé” se intenta subrayar el incierto camino que está tomando Francia, con una reforma “histórica” cuyas concesiones pudieran “devaluar” su alcance definitivo, todavía imprevisible.

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