Histórica sentencia del Tribunal de Estrasburgo al rechazar el desembarco de la nave Sea Watch en Italia

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En una sentencia que cabe considerar histórica, el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos, con sede en Estrasburgo, ha rechazado el recurso de emergencia contra los puertos cerrados en Italia, presentado por la nave Sea Watch 3, bloqueada desde hace 15 días con 42 inmigrantes, tres de ellos adolescentes, cerca de la isla de Lampedusa. Según los jueces, no existen las condiciones de «riesgo inminente o daño irreparable» que habrían obligado a Italia a abrir sus puertos, aunque piden al gobierno italiano continuar proporcionando asistencia a la embarcación.

La decisión del Tribunal de Estrasburgo motiva que el ministro del Interior, Matteo Salvini, se sienta eufórico, pues considera confirmada su tesis de que hay otros «puertos seguros» y no solamente, y a la fuerza, los italianos. A este respecto, Salvini ha declarado: «Por mi esos inmigrantes se pueden quedar en el mar hasta Navidad o Año Nuevo, a Italia no llegan. Que se los repartan Alemania y Holanda», destacó Salvini, citando esos dos países porque la ONG Sea Watch es alemana y el barco lleva bandera de los Países Bajos. «El Tribunal de Estrasburgo –subraya Salvini– ha confirmado la elección de orden de Italia, una elección de sentido común, legalidad y justicia como es la de cerrar los puertos a los traficantes de seres humanos y a sus cómplices».

Sentencia sorprendente
La decisión del Tribunal de los Derechos Humanos ha sorprendido incluso a muchos juristas, que ven un cambio en los jueces de Estrasburgo: «Es una posición muy cauta. Es verosímil que también el Tribunal se vea afectado por el clima europeo profundamente cambiado con respecto a hace algunos años, cuando la sensibilidad sobre estos temas era completamente diversa», explica el abogado Anton Giulio Lana, presidente de la Unión Forense para los Derechos Humanos.

La sentencia del Tribunal de Estrasburgo no se la esperaba nadie a bordo de la Sea Watch 3, donde cunde la desesperación entre los inmigrantes. Uno de ellos, Hermann, afirma: «No podemos movernos por falta de espacio en la nave; imagínense como se siente aquí una persona que logró escapar de las torturas de las cárceles libias».

La capitana dispuesta a desembarcar
Carola Rackete, 31 años, capitana alemana de la nave, explica así al diario «La Repubblica» la situación a bordo: «Los inmigrantes están desesperados. Alguno amenaza la huelga de hambre, otros dicen que quieren lanzarse al mar o hacerse cortes en la piel. Italia me obliga a tenerlos amontonados en el puente, con apenas tres metros cuadrados para cada uno».

Rackete ha amenazado con romper el cerco, entrar en aguas italianas y desembarcar en Lampedusa, aunque es consciente de lo que se juega: una multa y el secuestro de la nave. «Sé cuál es el castigo –afirma Carola Rackete-. Pero yo soy responsable de las 42 personas que he rescatado en el mar y que ya no aguantan más. Su vida está por encima de cualquier juego político o incriminación». La ONG que gestiona el barco ha hecho un llamamiento para que se «hagan donaciones con el fin de ayudar a la capitana Carola a defender los derechos humanos».

El ministro del Interior, Matteo Salvini, ha destacado que si la nave Sea Watch 3 viola la prohibición de ingreso y entra en un puerto italiano deberá pagar una multa de 50.000 euros y la nave será confiscada, mientras la capitana Rackete y la tripulación serán denunciados.

A la espera de que se resuelva este caso, ha causado gran impresión, tristeza y horror esta noticia: A 25 millas de la costa de Agrigento (Sicilia) un pesquero ha encontrado junto a los peces, al recoger las redes, el cuerpo de un joven, probablemente uno de los cientos de inmigrantes desaparecidos en el Mediterráneo durante su travesía hacia las costas italianas.

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