Hong Kong sigue echándose a las calles tras seis meses de protestas

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Ya ha pasado medio año del estallido de las protestas, pero Hong Kong sigue movilizándose en masa como el primer día. Como aquel 9 de junio en que se echó a la calle contra la ya retirada ley de extradición a China, cientos de miles de personas han vuelto a manifestarse este domingo contra el Gobierno y el autoritario régimen de Pekín. Justo dos semanas del arrollador triunfo de la oposición demócrata en las elecciones municipales, la multitud vuelve a protagonizar una nueva demostración de fuerza social aprovechando que el martes se celebra el Día Mundial de los Derechos Humanos.

Autorizada por la Policía, una marcha masiva ha desfilado desde el Parque Victoria hasta los Jardines de Chater, en el Distrito Central, para recordar las cinco demandas de las protestas. Entre ellas destacan una comisión independiente que investigue la fuerza policial, la amnistía para los más de 6.000 detenidos desde junio (que se enfrentan a diez años de cárcel por “revuelta”) y el sufragio universal.

“Si el Gobierno hubiera escuchado a la gente hace seis meses, cuando nos manifestamos en masa por primera vez, no habríamos llegado hasta aquí”, se lamentaba Wan, un contable de 28 años. Aunque aseguraba que asistía para “luchar por la democracia y la libertad”, no se mostraba demasiado optimista en que el Ejecutivo local concediera alguna de las cinco demandas porque “está bajo el control del Gobierno central chino”. Aun así, volvía a sumarse a otra manifestación que será de las más multitudinarias de Hong Kong junto a las del 9 y 16 de junio, ya que la altísima participación “desparramó” la marcha por las calles adyacentes al recorrido oficial pese a los intentos de la Policía por mantenerla controlada.

Agitando carteles y banderas, entre ellas de Estados Unidos y de época colonial británica, los asistentes alzaban las manos abiertas para reivindicar sus cinco demandas. Bajo los decrépitos rascacielos y las lujosas galerías comerciales, un mar de paraguas inundó la zona de Causeway Bay hasta que cayó el sol. Las manifestaciones empezaron con camisetas sudorosas bajo el calor sofocante de junio y ya lucen jerséis y chaquetas por el fresco del otoño, pero la temperatura política sigue al rojo vivo por la deriva violenta de las protestas. Aunque en la marcha había de todo, desde familias con niños hasta ancianos, abundaban los jóvenes enmascarados y vestidos de negro que suelen enfrentarse con la Policía al final de cada manifestación. Con la tensión cortándose con un cuchillo, grupos pertrechados con máscaras antigás y paraguas increpaban durante el recorrido a los antidisturbios, preparados para intervenir incluso antes de que empezara la marcha.

“La violencia es necesaria para conseguir algunos fines legítimos”, justificaba un joven ataviado con uniforme militar que se identificaba como Churchill. Pero otros, como un grupo de estudiantes de Ingeniería, culpaban de los disturbios a “la fuerza excesiva de la Policía, que intenta reprimir nuestras libertades como si esto fuera ya China”.

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