La ruta gallega por antiguas fábricas de papel abandonadas

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En la provincia gallega de La Coruña, en las rías Bajas, se encuentra un lugar mágico en el que el senderista se ve rodeado de una frondosidad salvaje se trata de la «Ruta de las fábricas de papel abandonadas», en la Ría de Muros Noia, aquí la naturaleza ha ocupado antiguos edificios y ha teñido de verde, de hiedras y musgo sus fachadas. En tiempos menos tecnificados, la calidad del agua era imprescindible para la fabricación de papel, por eso muchas fábricas se situaron en las laderas de los ríos Vilacaboa y San Xusto. En este paseo por las antiguas papeleras de Brandía a orillas del río San Xusto y Vilacoba las ruinas de estas viejas fábricas retrotraen a una época muy productiva y que hoy en día dotan al recinto de un ambiente misterioso de gran atractivo.

Esta ruta discurre por Lousame, uno de los concellos con mayor identidad rural y forestal de la Ría de Muros–Noia; pero además este recorrido depara grandes sorpresas al senderista, ya que lleva a descubrir el importante patrimonio industrial que todavía se conserva.

Antiguas papeleras de Brandía

La ruta comienza en el Parque de San Mamede donde las formaciones graníticas -bolos graníticos- siempre sorprenden al visitante; además las grandes masas forestales que hay en todo el concello convierten los caminos en auténticos pasadizos en algunos de sus tramos. Tras este pasaje, aparecen las antiguas Papeleras de Brandía, al lado del Rio San Xusto, donde las ruinas de estas viejas fábricas transportan, a una época de mucho trabajo que hoy en día dotan a todo el recinto de un ambiente misterioso, de gran atractivo natural y paisajístico.

Historia del pasado

Durante todo el tramo, a orillas del Vilacoba, se forman saltos de agua, aunque en otras zonas el agua circula mansa. El senderista no solo estará en contacto íntimo con la naturaleza, sino que también descubrirá y conocerá la historia del pasado, los ingenios hidráulicos que forman parte de la cultura popular de otros siglos. Papeleras, canales y molinos, conforman un sistema de aprovechamiento ecológico del agua.

Minas de San Finx

Una vez llegados a la parte alta de la ruta aparecerán las Minas de San Finx, una parada obligatoria, ya que la restauración del poblado y su interesante museo minero ofrecen una extensa muestra de cómo vivían y trabajaban los «buscadores» del wolframio. Estas minas fueron de gran importancia durante las distintas guerras ya que este mineral y el estaño eran fundamentales en la industria armamentística.

El mercado alemán y el inglés eran sus principales consumidores; en épocas bélicas estaban sujetos a enormes alteraciones de cotización, lo que hacía que, al igual que con el oro, se pudiese hablar de una auténtica «fiebre del wolframio».

Sin duda alguna la Ruta de las Papeleras es un buen ejemplo de cómo la naturaleza suele apropiarse de lo que es suyo, creando unas estampas insólitas, donde la vegetación y las piedras establecen un entorno único. Un sendero que muestra un patrimonio industrial, envuelto por los helechos, los árboles y el musgo.

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