Los militares se coordinan con la Policía para frenar el vandalismo en Bolivia

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Esta noche, el ministro de Exteriores de México, Marcelo Ebrard, aseguró que el presidente dimisionario de Bolivia, Evo Morales,
ha aceptado la oferta de asilo
ofrecida por el Gobierno mexicano: «Les informo que hace unos momentos recibí una llamada del presidente Evo Morales, mediante la cual ha respondido a nuestra invitación y solicitó verbalmente y formalmente el asilo en nuestro país», informó el canciller Ebrard en rueda de prensa.

La crisis política desatada en Bolivia tras las elecciones fraudulentas celebradas el pasado 20 de octubre se saldó, el domingo, con la dimisión del primer presidente indígena del país, Evo Morales, que permaneció a las riendas del poder durante casi 14 años. Morales anunció su marcha a través de un vídeo, poco después de que la Organización de Estados Americanos (OEA) hiciera públicas las irregularidades cometidas durante los comicios, que dieron la victoria en primera vuelta al dimisionario tras una sospechosa interrupción del recuento. Ayer la situación en Bolivia continuaba siendo tensa, tras los incidentes violentos registrados en la capital, La Paz, durante la noche del domingo al lunes, y ante la incertidumbre a la que ha dejado paso la renuncia del líder de izquierdas, al que acompañó en su salida su vicepresidente, Álvaro García Linera, que debería haberle sucedido. A su partida se suma la de otros 30 cargos políticos, incluidos gobernadores o alcaldes, según Efe. Entre los incidentes registrados, medios locales informaban de que un grupo de desconocidos habían caudado destrozos en la casa del propio en Cochabamba después de su renuncia a la presidencia.

En medio de la avalancha de dimisiones de cargos oficialistas, la Policía de Bolivia, que ha desempeñado un papel clave en la salida de Morales con su amotinamiento en los días previos, acometió ayer la detención de 25 miembros del Tribunal Supremo Electoral y de los tribunales electorales departamentales, acusados de ser responsables del carácter fraudulento de las elecciones que han servido como detonante para que aflore el malestar ciudadano en el país andino.

Además, también se supo de la renuncia del comandate general de la Policía, Yuri Calderón, que los días previos había pasado por alto el uso de la violencia de los mineros bolivianos, que habían salido a las calles para manifestarse a favor del líder indígena. Muchos agentes se negaron a secundar ese respaldo, llegando a protagonizar un motín y protestando en contra del presidente.

El otro gran interrogante de la jornada era el paradero de Morales, que se marchó entre denuncias de que había sido víctima de un «golpe de Estado» y lamentando que la Policía hubiera emitido una orden de dentención contra él. Como informaba ayer ABC, todo apunta a que el ya expresidente se ha refugiado en el departamento de Cochabamba, en el norte de Bolivia, y en concreto en la provincia del Chapare, zona conocida por la producción de coca. Así lo afirmaba Luis Fernando Camacho, líder del Comité Cívico Santa Cruz y principal cabecilla de las protestas contra el mandatario, a través de un mensaje publicado en su Twitter: «Confirmado!! Orden de aprehensión para Evo Morales!! La Policía y los militares están buscándolo en el Chapare, lugar [donde] se escondió». De confirmarse su asilo político en México, Morales deberá salir de Bolivia para encaminarse a su nuevo destino.

La respuesta a su marcha se dividió, por un lado, en los países que denunciaron que se había cometido un golpe de Estado, y, por otro, en los que alientan una transición pacífica.

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