Messi como único argumento para el Barça

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En la clásica pieza de razones para creer en el Barcelona, ninguna tiene más peso que la de presentar a Leo Messi, seguramente el único y principal argumento para que el pueblo azulgrana no pierda la fe para lo que viene esta noche. No es poca cosa tratándose de semejante gigante, pero el Barça, por méritos propios, ha perdido ese espíritu arrollador y no parece que tenga recursos suficientes como para aspirar a algo serio en Europa. Hoy en frente tiene a un Bayern que da miedo, pero en el fútbol nunca ha servido de mucho todo lo que rodea a la víspera. Toca jugar al fútbol, y en eso nadie es mejor que Messi.

En este curso tan decepcionante, si que ni siquiera le haya dado como para luchar por la Liga, la Copa o la Supercopa, el Barça se aferra a su historia y al amor propio. Desde Alemania, se han sucedido frases algo faltonas concediendo un neto favoritismo al Bayern y seguramente todos tengan su parte de razón. Matthäus o Rumennigge, personajes históricos, la vieja guardia del temido conjunto bávaro, han herido al barcelonismo con opiniones poco diplomáticas.

«Mucho tendría que equivocarse el Bayern para perder ante este Barça», soltó Matthäus, al que le sobran los motivos si se tiene en cuenta el fútbol desplegado por ambos equipos una vez se retomo la competición. El Bayern arrasó en la Bundesliga y despachó al Chelsea en la Champions con una superioridad insultante mientras a los catalanes se les atragantó el torneo doméstico y se enredó de mala manera con un juego muy justito ante el Nápoles. Cualquiera le daría la razón a Matthäus.

El Barcelona juega sin red en Lisboa, agotadísimo el margen de error y con Quique Setién condenado a mejorar sustancialmente lo ofrecido. Con el grueso de su columna vertebral por encima de los 30, esta es una muy buena oportunidad para recordar quién fue no hace tanto y, sobre todo, para curar las heridas, todavía muy visibles, de Roma y Liverpool, de donde salió trasquilado de muy mala manera. Es absurdo pensar en el más allá porque el combate de esta noche no permite conjeturas, así que el Barça se abraza al tópico de que cada partido es una final, puede que ninguna tan seria como esta.

El gol de Lewandowski
Del Bayern se podrían destacar cientos de virtudes. Hans Flick ha armado a un equipo total con solidez en todas sus líneas y con muchas opciones, pues solo así se explica que Kimmich pueda actuar hoy como lateral derecho por la lesión de Pavard y dejar su puesto para que gobierne Thiago en el centro del campo. Con 26 victorias y un empate en los últimos 27 encuentros, el Bayern lo tiene todo y presume de contar con el delantero más en forma del planeta. Lewandowski (53 tantos en 44 citas) es el punto y final de un conjunto que empieza en Neuer, archienemigo de Ter Stegen en la cueva alemana para darle más morbo a la velada.

«Sabemos quién es el Bayern y será difícil, pero somos el Barça», resume Arturo Vidal. Al decir que «somos el Barça», quiere decir que tienen a Messi. Ese argumento es más que suficiente como para obligar a que se juegue en Da Luz. Luego, Messi, abandonado a su suerte en los últimos tiempos, dictará sentencia, aunque Setién prefiere dar valor al colectivo. «Leo puede ayudar a ganar, pero siempre he creído en la fortaleza del equipo».

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