Operación redención de Conor McGregor: asegura que vuelve su «mejor versión» y que va a «vencer por KO»

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Hace algo más de un lustro, la irrupción meteórica de un joven irlandés, procedente de los suburbios sureños de Dublín, de espaldas anchas y mentón pronunciado –a la postre poblado de bello rojizo–, iba a provocar una transformación perpetua en el mundo de las artes marciales mixtas (MMA, por sus siglas en inglés), un deporte de apenas un cuarto de siglo de vida, consistente en el sometimiento del rival a través de innumerables golpes y técnicas. Conor McGregor (Dublín, 1988) era un adolescente que se introdujo en los deportes de combate por pura supervivencia, para defenderse de los abusones, pero pronto supo que estaba destinado a cambiar el tablero de juego en las MMA gracias a su trabajado talento, su capacidad de despedazar a sus contrincantes y su carismática personalidad.

Pasar de ser un humilde fontanero en paro, que vivía de las ayudas del Estado, a copar uno de los primeros puestos de la lista Forbes de deportistas mejor pagados, solo está reservado para algún privilegiado. Tras lograr ser campeón dos divisiones en Cage Warriors, la Champions League de este deporte, la Ultimate Fighting Championship (UFC), se fijó en este guerrero pelirrojo que noqueaba a todo aquel que se le ponía por delante. Batalla tras batalla, conquistó con el título del peso pluma frente a José Aldo –que llevaba una década imbatido– en solo 13 segundos y un año más tarde se hizo el título del peso ligero, siendo el primer luchador de la historia que lograba dos cinturones de manera simultánea en la mayor liga de artes marciales mixtas del mundo.

Sin embargo, pronto «murió» de éxito. No en pocas ocasiones se ha demostrado que el dinero es el peor aliado de una cabeza inestable, y el irlandés empezó a copar los titulares pero por otros motivos: golpeó a un señor mayor por rechazar su whisky en un conocido bar dublinés; rompió el móvil de un aficionado que le grababa, entre otras peripecias. Luego llegó su aventura en el boxeo, con su derrota por KO ténico frente a Floyd Mayweahter y la victoria de su cuenta bancaria. Un año más tarde, regresó al octógono de la UFC para batirse en duelo contra Khabib Nurmagomedov, quien le propinó una severa paliza. El equipo de McGregor lo achacó a su falta de preparación. Por ello, el irlandés se fue al retiro y reflexionó. Ahora es el momento de su regreso. De su redención. McGregor vuelve a pelear este sábado frente a Donald Cerrone, tras más de año y medio fuera del mundo de la lucha y los médicos dicen que «está en el mejor momento de forma de su carrera».

¿Vuelve la mejor versión de McGregor? Así lo ha asegurado el atleta en la conferencia de prensa de cara al UFC 246, donde protagonizará la pelea estelar este sábado en el T-Mobile de Las Vegas frente a Donald Cerrone (36victorias, 13 derrotas). «Tengo hambre de competir, entretener y vivir la vida en la forma que quiero vivirla y disfrutarla. Sé lo que quiero hacer y lo disfruto. Así lo seguiré haciendo», dijo en la previa donde se mostró más respetuoso y calmado que antaño, pero dejar de apuntarse el triunfo. «Es difícil no respeta a Donald. Tiene mi respeto. Aunque habrá sangre derramada, hoy no habrá mala sangre. Mi predicción es un KO», espetó. En su contra jugará que el combate se dispute en el peso wélter (77 kilos), donde será su tercera pelea, pues anteriomente peleó en dos ocasiones frente a Nate Díaz, dejando la balanza en empate con un triunfo y una derrota.

Lo cierto es que se le ve de nuevo enfocado en el deporte –tras estabilizar su millonario negocio del whisky– y, curiosamente, una estrella de la NBA ha tenido mucho que ver en todo esto. «Leí algo sobre LeBron James hace un año, decía que gastó 1.5 millones anuales en su salud. En nutrición, entrenamiento… su todo. Y yo no gasté nada. Pensé que esa no era la forma de hacer esto. Sin embargo, dejaba caer el dinero en un coche de lujo o un reloj… Ahora gasto en mí mismo, en mi salud y mi estado físico y eso me ayudó. Entonces llega un momento que adquieres más dinero. Adquieres incluso más cuando eres fuerte y eso es lo que soy ahora».

En cuanto a llenar la cuenta corriente de ceros, McGregor no tiene parangón en este deporte. El dublinés logró llevar a las MMA varios escalones más arriba en el ámbito mediático y económico. De hecho, para el enfrentamiento contra Cerrone, tiene asegurada una bolsa fija de cinco millones de dólares, que sumado a los porcentajes de patrocinadores, pago por visión, venta de entradas y otros extras de la pelea, ha dicho que llegará a ganar 80 millones de dólares (unos 72 millones de euros) por esta batalla –cuando el salario medio de un luchador de esta compañía estaría en los 35.000 dólares–. Guste o no, McGregor es la gallina de los huevos de oro de la UFC. Las estadísticas así lo reflejan: el irlandés ha estado presente en cinco de los seis eventos que más ventas de pago por visión han logrado en toda su historia.

Posible revancha con Khabib
Con la superestrella irlandesa enfocada de nuevo en estar en boca de todos únicamente por el aspecto deportivo, el presidente de la UFC, Dana White, está deseoso de ver una revancha contra el actual campeón ruso, Khabib Nurmagomedov, si logra su defensa contra Tony Ferguson. «McGregor obtendrá lo que ha estado esperando si vence a Donald Cerrone. Desea la revancha contra Khabib y, si gana este fin de semana, obtendrá la oportunidad por el título. Será el pago por visión más grande en la historia de la UFC», expresó el mandamás a «MMA Fighting».

El regreso de «The Notorious» está siendo muy sonado, pero en la esquina contraria tendrá a una leyenda de este deporte. Cerrone, de 36 años, es conocido por su excelso nivel en la pelea de pie, pero también por poseer muy buenos recursos de lucha y de jiu-jitsu brasileño. El peleador estadounidense cuenta el récord de mayor número de victorias en la UFC (23); también ostenta el mayor número de finalizaciones de sus oponentes (16) y es el que más bonos (16) ha ganado en la historia de la compañía.

«Si tuviera que mirar a los dos, tiene mucho más de qué preocuparse que nosotros. Tenemos múltiples victorias de sumisión, victorias por nocaut, tenemos decisiones. Él sólo tiene una mano izquierda. No ves a Conor enviando a nadie, ni siquiera ves al tipo cayendo al suelo, muy raro, ¿verdad? No digo que vamos a forzar la lucha, pero lo que digo es que tiene mucho más de qué preocuparse que nosotros», ha dicho el entrenador del «Cowboy». Sin embargo, el irlandés no parece tan preocupado: «Puedo leer a Donald como un libro de niños. Es un buen luchador, tiene recursos… pero sé lo que tiene y estoy preparado», respondía.

Mayweather y Pacquiao, en el punto de mira
Está más que demostrado que la gran mayoría de objetivos deportivos que se propone McGregor se acaban cumpliendo, por disparatados que parezcan. Muy sonado fue el combate frente a Floyd Mayweather, donde se pudo embolsar una cantidad cercana a los 100 millones de dólares, pese a que perdió por KO técnico en el décimo asalto, algo de esperar frente a uno de los mejores púgiles de la historia.

No obstante, consciente el irlandés de que todavía se cobran mejores bolsas en el boxeo que en las artes marciales mixtas, ha dejado caer en la previa al UFC 246 que quiere seguir con su periplo en este arte, soreprendiendo con unas declaraciones: «Las negociaciones con Pacquiao están en marcha. También me gustaría una revancha con Mayweather… es una aspiración ser campeón mundial en boxeo».

De hecho, tal es el poder de arrastre de McGregor a la hora de negociar que, en una entrevista reciente para ESPN, Ariel Helwani le comenta que tendrá que hacer varias peleas para optar a un campeonato mundial a lo que tras un breve silencio responde: «¡No!», con una sonora carcajada. McGregor en estado puro. Una influencia en los deportes de contacto que ya ha dejado como legado y que podría otorgarle en un futuro un cinturón saltándose toda la fila.

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