Pelotas amarillas y olor a quemado

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Tsunami Democràtic y todos los grupos secesionistas llegaron al 18 de noviembre con el trabajo hecho. Habían logrado lo que pretendían, que se hablara más de la seguridad y de cuestiones extradeportivas que de la pasión que genera un Barcelona-Real Madrid. Todo el ruido generado ayer era la culminación de su estrategia, pero no necesitaban reventar el partido. Se limitaron a interrumpir el duelo dos minutos con el lanzamiento de pelotas amarillas en el 55, coincidiendo con el primer cambio del Barça. Finalmente tuvo más incidencia lo que sucedía fuera del estadio. Los incidentes del exterior provocaron que las gradas se fuera vaciando antes de tiempo por miedo a los altercados y que un intenso olor a quemado se instalara entre el público mientras que una densa neblina, a causa de los incendios, fuera cayendo sobre el terreno de juego. Y todo ello con Quim Torra y Miquel Buch, conseller de Interior, en el palco.

No obstante, desde que Tsunami Democràtic se fijó como objetivo el clásico para dar visibilidad a sus reivindicaciones tras darse a conocer la sentencia del «procés», a mediados de octubre, el gran miedo de las fuerzas de seguridad y del Ministerio de Interior es que se pudiera producir una acción en el interior del Camp Nou que hiciera peligrar la disputa del encuentro entre Barcelona y Real Madrid. Y acertaban con su intuición y con las informaciones de sus fuentes, como días después del aplazamiento del duelo confirmaron diferentes grupos independentistas. Cortar la señal televisiva era la prioridad para proyectar sus proclamas al mundo y generar un ruido mediático que alcanza a 650 millones de seguidores.

Más de mes y medio después, la prioridad era la misma. Y Tsunami Democràtic se encargó de irlo recordando periódicamente durante todo el día a través de las redes sociales. «Para llevar a cabo la acción de Tsunami Democràtic es imprescindible que el partido se pueda disputar y la afición con entrada pueda acceder al estadio», insistía el colectivo a través de diferentes plataformas. La masiva concentración en los accesos al estadio estaba bien y daba un cierto color festivo a la reivindicación, pero todas las fuerzas estaban concentradas en los noventa minutos que iba a alargarse el partido y durante los que todo el mundo estaría pendiente.

Se presentaron con 100.000 carteles azules para repartirlos entre todos los asistentes. «Spain, sit and talk!» (¡España, siéntate y dialoga!) era el conocido eslogan que lucían con unas claras instrucciones: levantarse y mostrarlas desde que acabara el himno del Barcelona y hasta que Hernández Hernández pitara el inicio del clásico. Y el obediente público culé lo cumplió a rajatabla. Vibró con el gigantesco mosaico mientras en la zona de lateral se desplegaban dos grandes pancartas amarillas con dos eslóganes habituales: El «Spain, sit and talk» que reclamaba Tsunami y el «Freedom» (libertad) de casi cada partido. Todo muy aséptico.

Mientras los jugadores se saludaban y los capitanes procedían al sorteo, el mosaico se tornó en azul a causa de las cartulinas repartidas por la plataforma soberanista, acompañado de un sonoro runrún con el que se intuía el mensaje pero no se distinguía nada bien, por lo que se acabó entonando el clásico «independencia». Nueva exhibición de cartulinas y cánticos en el minuto 17 y 14 segundos. Todo normal. Hasta que se produjo el lanzamiento de pelotas amarillas con el lema «Spain, sit and talk!».

Temor a una invasión
De todas formas, el gran temor seguía siendo una hipotética invasión masiva de campo que podría provocar las suspensión del partido, algo para lo que los vigilantes de la seguridad privada del club azulgrana no se sentía preparada. Lo explicaba Miguel Ángel López, asesor nacional de la asociación de vigilantes de seguridad privada Arsepri, en Rac1. «Estamos preocupados por las medidas de seguridad. Es un partido de alto riesgo y, con la amenaza de Tsunami Democràtic, es la tormenta perfecta para que haya conflicto. Tememos que haya una invasión masiva del campo. Es un partido de alto riesgo y puede haber aludes, heridos y agresiones», denunció antes del partido.

Por si acaso, en los controles de acceso se requisaron todas las caretas de Leo Messi con las que muchos aficionados pretendían entrar al estadio con el objetivo de homenajear al argentino. Era la manera de impedir que cualquier inscrito de Tsunami Democràtic pudiera saltar al terreno de juego amparado por el anonimato que le concede ir con la cara tapada. Finalmente a la plataforma Tsunami Democràtic, investigada en una causa por terrorismo abierta en la Audiencia Nacional, no le quedó más remedio que reconocer en las redes sociales que la «gran acción» que habían preparado para difundir el lema «Spain, sit and talk» «no ha sido exitosa» debido a la actuación policial.

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