¿Quién ganó el debate entre Johnson y Corbyn?

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Ninguno de los líderes intentó bromear. Boris Johnson, líder del partido Conservador y Jemery Corbyn, del Laborista, se mostraron bastante seguros, pero el público se mostró escéptico sobre sus respuestas en varias ocasiones. Lo más notable fueron las burlas a la evasión de Corbyn sobre el Brexit y los intentos del primer ministro de decir la verdad.

Discurso general

Corbyn: El gran mensaje del líder laborista fue mucho más amplio que el Brexit, haciendo grandes promesas sobre cómo los laboristas compartirán las riquezas y el poder, políticas sobre el cambio climático, la sanidad y el Brexit.

Johnson: El primer ministro deseaba enfatizar que las elecciones solo estaban sucediendo porque el Parlamento estaba estancado por el Brexit. Repitió su mantra una y otra vez de que un gobierno de mayoría conservadora lograría el Brexit y que los laboristas causarían «vacilaciones y retrasos».

Mejores frases

Corbyn: El líder laborista agitó un documento que mostraba las primeras negociaciones comerciales entre el Reino Unido y los Estados Unidos sobre el sistema de la sanidad pública. Fue un buen momento cuando acusó al primer ministro: «Vas a vender nuestra sanidad a los Estados Unidos y a las grandes farmacéuticas».

Johnson: El primer ministro tenía a Corbyn contra las cuerdas sobre todo cuando lo presionó sobre su posición con el Brexit. «No establecerá su plan, y no tendrá claro si tiene permiso para irse o permanecer», dijo.

Estrategia

Corbyn: El líder laborista aprovechó todas las oportunidades que pudo para resaltar la amenaza a la sanidad pública por parte del gobierno conservador. Intentó alejar la conversación del Brexit y pasar a la política interna.

Johnson: Su objetivo principal era superar el debate sin perder los estribos o cometer errores importantes, mientras se dirigía a casa con el mensaje de que «terminaría el Brexit».

El peor momento

Corbyn: El líder laborista confundió los hechos diciendo que el acuerdo «se aprobó por la Cámara de los Comunes con el apoyo del DUP», cuando en realidad se opusieron. Cuando mencionó el apoyo al acuerdo de Johnson en el Parlamento, le dio al primer ministro la oportunidad de hablar sobre la cantidad de personas que votaron por él en su segunda oportunidad.

Johnson: La audiencia se rió abiertamente del primer ministro cuando se le preguntó si la verdad importaba, y él respondió: «Sí, creo que sí». No estaba claro si simplemente no le creyeron o si no creían que no respondiera con más certeza.

Preguntas sin respuesta

Corbyn: El líder laborista fue incapaz de responder por qué opción votaría en un segundo referéndum sobre la permanencia en la Unión Europea. Se le preguntó varias veces y repitió la posición del partido de que los laboristas negociarían un nuevo acuerdo.

Johnson: El primer ministro desvió una pregunta sobre dudas sobre su integridad simplemente atacando a Corbyn por antisemitismo e intentando cambiar el tema al Brexit. También evitó responder una pregunta directa sobre la desastrosa entrevista del príncipe Andrew sobre la amistad de la realeza con el delincuente sexual infantil Jeffrey Epstein y causó revuelo al decir que la monarquía estaba «irreprochable».

Veredicto final

Corbyn: Los estrategas laboristas estarán contentos con el sólido desempeño del líder sin grandes errores. Aunque no hubo un momento decisivo, consiguió un golpe con el documento que mostraba las conversaciones comerciales con EE.UU. Pero no logró atacar personalmente a Johnson por escándalos como su relación con Jennifer Arcuri o haber sido despedido por mentir.

Johnson: Los «tories» probablemente se sentirán bastante aliviados por la actuación del «premir», ya que el objetivo principal era el de no crear muchas noticias post-debate. También fue capaz de presionar repetidamente sus líneas de ataque clave con respecto al Brexit. Pero pueden estar preocupados por su incapacidad para convencer en asuntos de confianza.

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