En esta región, donde se cree que se originó el coronavirus, la vida de sus habitantes parece volver a la normalidad total; aunque aún quedan los recuerdos provocados por la pandemia.

Luego de un año, la situación en la ciudad china de Wuhan ha cambiado drásticamente, pues las imágenes de la zona son completamente diferentes a lo que se vio a finales del 2019 y principios del 2020.

Calles vacías, comercios cerrados que nunca volvieron a abrir y también cerrado el mercado de pescado de Wuhan donde se cree que se originó el primer brote de covid-19; pero actualmente este panorama ya es otro.

Sorprendentemente, las autoridades de la ciudad ya le han permitido a los residentes salir a las calles sin tapabocas; medida que en muchas partes del mundo sigue siendo obligatoria.

Si bien usar mascarillas ya no es algo crucial, por decirlo de una manera, algunos ciudadanos continúan llevándola como una medida de seguridad para ellos mismos y la de quienes los rodean.

Aunque Wuhan no ha registrado nuevos casos de coronavirus desde el mes de mayo, las personas viven su día a día con la mentalidad de que a pesar de que la pandemia «no esté presente», las medidas son algo que se debe cumplir.

«La gente está muy concienciada y tiene respeto por lo que pasó para que no vuelva a ocurrir», dijo Pedro Morilla, un entrenador español que reside en la ciudad china.

«Aquí la precaución es máxima. La gente sigue llevando la mascarilla en la calle, un 80% lo hace, y a nosotros nos obligan a ponérnosla en los lugares comunes, hay también toma de temperatura. Es decir, el control sigue siendo exhaustivo pero hay normalidad», añadió.

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